Alba Chaves

La menstruación

Vengo a contaros mi experiencia con la menstruación para invitaros a la reflexión y al autoconocimiento.

Menstruo desde los 12 años, pero mi regla nunca fue regular porque tengo síndrome del ovario poliquístico. Es normal, le pasa a la mayoría de las mujeres.

«La única solución es tomarte la píldora anticonceptiva durante el resto de tu vida para que te venga la regla todos los meses de manera sintética», me dijo mi ginecólogo. «Qué suerte!», pensé en aquel momento, así me disminuirá el dolor y podré mantener relaciones sexuales sin preservativo. Todos los efectos secundarios, que acarreaban tomar la píldora merecían la pena (hinchazón, migraña, cambios drásticos de humor, ansiedad,…). 

Al mismo tiempo, odiaba todo lo que me ofrecía la industria de la higiene femenina,  no me representaban los anuncios de chicas bailando, haciendo el pino, felices, con su menstruación. Odiaba los tampones (me hacían daño), las compresas, el dolor, dejar de hacer ciertas cosas por la regla. La odiaba, por lo que sentía y por todo lo que escuchaba sobre ella.

8 años después de la primera regla

Tomé la píldora durante 8 años, hasta que mi cuerpo me suplicó que la dejara (menos mal que lo supe escuchar). Obviamente, dejarla supuso una revolución en mi cuerpo: volvió el dolor insoportable y estuve sin ella durante 4 meses (hinchada, agobiada e inestable). 

Empecé a leer sobre la regla y descubrí que llevaba años engañada. Escuché otras voces y perspectivas más allá del ginecólogo que me decía que la única solución eran las pastillas. Entendí muchísimas cosas:

Que somos cíclicas, que la sangre que sale de nuestros cuerpos, es un proceso de depuración, que debe hacerse de manera natural para estar conectadas con nosotras mismas, entendí el dolor y, todo eso, me empoderó hasta hoy.

Autoconocimiento para liberarme

Durante este proceso de autoconocimiento, tuve más contacto que nunca con mi regla y con mi sexualidad. Comencé a tomar Aceite de Onagra, gracias a estas cápsulas (que sigo tomando actualmente) me viene el período todos los meses y han disminuido los dolores.

ilustración copa menstrual
La copa menstrual es un recipiente de silicona médica que se coloca en la vagina para recoger la sangre de tu menstruación.

Empecé a utilizar la copa menstrual. Recuerdo que cuando la puse por primera vez y estuve unas horas con ella pensé: «Cómo me jode no haberla probado antes!». Empezar a usar este método me ayudó a eliminar todos los tabúes que tenía interiorizados, ese contacto tan directo hizo que diese cuenta de mi naturaleza. Me acercó más a ella. El hecho de que la copa fuera tan cómoda y evitara todas las cosas que yo odiaba del resto de productos de higiene femenina, me ayudó a sentirme más libre y por consiguiente más feliz. Además, es importante mencionar que hay que ser conscientes del impacto medioambiental que supone la cultura del usar y tirar.

Ahora, después de 13 años, puedo decir libremente:

Adoro menstruar. Los dolores disminuyeron, aprendí a conocerme y a estar en equilibrio.

Os invito a todas a leer e investigar sobre esto, a usar la copa, a no dejarse llevar por lo que escuchamos o por lo que nos dice el médico de primeras. A conocerte y, por consiguiente, a ser más libre.

«Nos han domesticado. Nos han metido en la cabeza la vergüenza, la higiene y la aberración que supone. Nuestra naturaleza. La tuya, la mía. Han somatizado las fases menstruales y nos han drogado por ello. No quieren escucharnos. No nos quieren fuertes».

Dice Noemí Casquet en su libro Mala Mujer.

La menstruación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll hacia arriba