Alba Chaves

Violencia Obstétrica

La violencia obstétrica como una forma invisibilizada de violencia de género

La violencia obstétrica hace referencia al conjunto de prácticas que degrada, oprime e intimida a las mujeres en el período del embarazo, parto y postparto. Estas agresiones existen desde siempre y han sido una forma de violencia de género invisibilizada hasta hace relativamente poco. Hasta julio de 2019 la violencia obstétrica no se hace visible para la ONU. Fue entonces cuando Dubravka Šimonović, Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer de Naciones Unidas, presenta un informe en la asamblea general hablando sobre este maltrato y violencia contra la mujer.

Maltrato y violencia contra la mujer
Esta fue la ilustración que preparé para hablar sobre la violencia obstétrica

La violencia obstétrica se trata de una violación de los derechos humanos y reproductivos de las mujeres, y puede ser tanto física (realización de procedimientos innecesarios en el embarazo y el parto, falta de respeto en los ritmos naturales del parto) como psicológica (infantilización de las mujeres, trato paternalista, despectivo y humillante). Lo más peligroso de esta violencia es que está tan normalizada socialmente que resulta difícil la visibilización de la misma.

Infantilización, trato paternalista y “punto extra para el padre

Lo que más me llamó la atención cuando empecé a leer sobre este tema, fue el “punto extra para el padre”. Antiguamente, cuando reparaban episiotomías o desgarros vaginales producidos durante el parto, algunos médicos cosían la vagina realizando un punto más del necesario, sin consentimiento de la mujer, para dejar la apertura vaginal más cerrada, pensando que esto supondría un mayor disfrute para el hombre.

violencia obstétrica
Esta coacción puede dejar a la víctima tanto secuelas físicas como emocionales.

Mientras leía esta aberración, se me vino a la mente la historia que mi madre me contó tantas veces sobre mi parto y caí en que ella había sido una víctima más de esta violencia invisibilizada. Recuerdo con rabia las palabras que el ginecólogo que la asistió le dijo:

“Te voy a dejar la vagina como la de una quinceañera”

Ese fue el inicio de una etapa de dolor físico y, posteriormente, psicológico para ella. Siempre pensando que ella misma era la culpable de lo que le estaba pasando. Años más tarde, cuando le dijeron que tendría a mis hermanos por césarea respiró aliviada.

“Las limitaciones de los recursos y las condiciones de trabajo en los sistemas de salud pueden desempeñar un papel importante como factor impulsor del maltrato y la violencia contra la mujer durante la atención al parto”.

Recoge Dubravka Šimonović recoge en el informe de la ONU.

Violencia Obstétrica

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